jueves 26 de marzo de 2009

Pulso contra natura


Seguimos con Lewis. Este tipejo tuvo un ataque al corazón cuando tenía 16 años, pero él sigue insistiendo, parece que quiere acabar con su vida lo antes posible. Es un pulso contra la naturaleza en el que de momento, van empatados. Como en el pulso de la foto con Guido, empate también.

Os voy a contar nuestro último día con Lewis, entrada larga de nuevo, más de 12 horas de alucine continuo. Nuestro hombre llega a Spice Divers sobre las 11:00. Creo recordar que nosotros habíamos hecho una inmersión esa mañana, sobre las 9:00, con lo que acabábamos de llegar al centro y estábamos ahí, relajaditos en el sofá, comentando la jugada, tomando café y galletitas.

Nuestro protagonista llega nervioso, a gran velocidad, como siempre. Ese día dejaba la isla para ir a la península, hacer una excursión de pesca y comprar algo de ropa en Kota Baru. Deja la mochila en el centro y se sienta con nosotros. Lleva una revista doblada en la mano. Dentro esconde una botella de vodka (35 cl). Se acerca, nos saluda, hola qué tal, qué tal, cómo va, todo bien... Se sienta en el sofá y empieza a hablar de no se qué, la verdad. Saca la botella de vodka y la pone encima de la mesa. Coge un paquete de tabaco, lo dobla un poco y vierte algo de vodka encima. Agacha la cabeza, acerca la nariz y... oooooooooops, se lo esnifa. WTF??? Le pregunta a Guido, ¿quieres probar? Éste le mira con cara de extrañeza, no gracias, muchas gracias, de verdad. Aunque acepta un chupito. El galés se mete otro, para acompañar. Nos confiesa que por la mañana se ha metido unas líneas de ketamina, bien, lo mejor es mezclar, desde luego. Lo siguiente que hace es sacar del bolsilo un paquete de esos de tabaco para esnifar, popular en algunos países escandinavos y prohibido en otros. Se pone un poco en la mano, y ups, también pa dentro. Otra rayita de vodka. La gente no entiende nada. Yo tampoco. Cada vez hay más peña en el centro de buceo que alucina en colorines. Nuestro chico pasa así toda la mañana, hasta las 15:00 más o menos, alternando vodka por su nariz y boca y tabaco por los dos mismos orificios, más un poquito de ketamina de vez en cuando. Va cogiendo un pedal considerable. Se pone cada vez más cariñoso y empieza a abrazar y a besar a la gente en la mano.

En un momento dado de la mañana, yo tengo un pequeño encontronazo con él. Guido observa que en el paquete de tabaco de esnifar pone “prueba gratuita”. Le digo, en broma, de buen rollito, ¿lo cogiste de la tienda? Me mira con cara de odio y me responde: no soy un criminal, yo no robo. Momento en el que decido pasar completamente de él.

Casi antes de marcharse suena el teléfono en el centro. Nadie lo coge, con lo que él se levanta y va a atenderlo. Se pone a hablar con un cliente, en su estado, imaginaros la conversación. La jefa llega y le mira con cara de ¿qué carajo hace este tipo? Finalmente le pasa el teléfono y ella atiende al cliente. No se puede creer que hubiera alguien al otro lado de la línea, está estupefacta. Cuando acaba de hablar, Lewis la abraza y la besa continuamente.

Antes de partir en el barco de las 16:00 se despide de nosotros. Abrazos, besos, lametones, succiones variadas. Que ciego va, por favor. Intercambia datos con Peter y Guido y finalmente se pira. Hasta luego amigo, que vaya bien. Descanso, relax.

Pasamos la tarde lo más tranquilamente posible, comentado lo ocurrido y recordándole, riéndonos mucho de las cosas que hace. Realmente este hombre ha aportado momentos hilarantes cuando hemos estado hablando sobre él. Sobre las 19 vamos a ducharnos y luego nos reunimos para cenar. Después de la cena vamos a tomar una cervecita al bar cerca de Panorama, uno de los hoteles de la zona. Alguien comenta, ¿os imagináis que Lewis no se ha ido y sigue en la isla?

Nada más lejos de la realidad. 30 minutos después, ¿quién está de vuelta en el bar?

Lewis, qué carajo haces aún por aquí, ¿qué ha pasado? He ido hasta el barco, pero como no había reservado, pues me he quedado sin sitio y me he tenido que quedar aquí. Manda cojones. Os podéis imaginar cómo ha pasado la tarde. Si a las 16:00 iba ciego, a las 22:30 aún se tiene en pie, pero no sé muy bien por qué. Hay otro bar en la isla que suele tener unas 10 ó 12 botellas de vodka. Se han agotado hoy. Parece que este hombre ha comprado todas las que quedaban. Sigue con una botella de vodka en la mano, esnifando cada cierto tiempo.

Y ahora viene lo más fuertecillo. Lewis está sentado en nuestra mesa, bueno, dejado caer más bien. Cada vez se le entiende menos lo que dice. Entonces se le acerca un chico malasio. Un pequeño torito del que omitiremos su nombre. Alrededor de 1,70 de estatura, 95 kilos de peso, inmenso pecho inflado (tipo ciclado) y brazos de un palmo de diámetro. Le pregunta a Lewis, ¿has pagado tu curso de Rescue Diver que hiciste en la escuela Sunlight? Lewis responde, bueno, había quedado con Sunny, el dueño, en que iba a Kota Baru y hacía una transferencia, pero, ejem, he perdido el barco y no he podido hacerlo. Mañana lo pago, sin problemas. Torito no le cree y está bastante enfadado con él. Sigue la conversación, la tensión aumenta. Torito le da un golpe en el pecho, el otro se crece y se levanta, le dice, ¡puedes coger mi corazón y sacármelo del pecho si tú quieres!

No sólo había un problema con el pago. Aparte de eso, en una inmersión que hicieron conjunta, Lewis tuvo la brillante idea de, cuando estaban a 24 metros de profundidad, bromista él, inflar el chaleco de unos de los buceadores, lo cual hizo que subiera 14 metros en 20 segundos hasta que pudo deshincharlo. Esto realmente es muy peligroso, por la acumulación de nitrógeno en el cuerpo y el incremento de volumen en los pulmones. Menos mal que el buzo, que era el conductor del barco y tenía una poca de experiencia consiguió reaccionar a tiempo y solventó la papeleta.

Bueno, la tensión va en exponencial aumento y torito quiere matar a Lewis. Le increpa, se le acerca, respira en su nariz. Lewis también quiere bulla, pero a estas alturas ya no se tiene en pie. Yo me meto por medio, los separo un poco y les digo que no peleen. Pongo mi brazo en medio y les enseño mi tatuaje, Smile & Be good. Torito se aleja un poco. Lewis se mete media botella de vodka de un trago, para compensar el susto, entiendo. Se levanta de la mesa e intenta andar pero pierde completamente la verticalidad y acaba, después de apoyarse, tumbarse en la mesa y tirar cuatro sillas, en el puto suelo. Lo levanto, se me agarra, baboso perdido. Va hacia Torito, se siguen provocando los dos.

La provocación continúa durante un buen rato. Yo sigo en medio, intentando que no se peleen, viva el pacifismo, no me gustan las broncas. Al final Lewis decide pirarse a casa y se olvida en el bar su camiseta y cámara de fotos (que yo cogí y he dejado en Spice Divers. A día de hoy aún no ha recogido sus enseres). Torito dice que se va a casa también y los dos empiezan a andar hacia la playa. Yo acompaño a Torito, diciendo que no le pegue, que, joder, lo va a matar de medio puñetazo. Lewis se tropieza y se cae en la arena. Toda la gente del bar se ríe y comienza a aplaudir, todo el mundo estaba observando la movida.

Convenzo a Torito para que vuelva al bar y así lo hace. Después, poco a poco, todos nos vamos olvidando del requetedesgraciado incidente.

Al día siguiente alguien nos actualiza. Vio a Lewis sobre las 3 de la mañana corriendo desnudo por la playa, portando tan solo un cinturón monedero cubriendo sus partes. Después de eso he recibido dos emails de diferentes personas que conocí en la isla y que, lamentablemente ya la han abandonado diciéndome que coincidieron con nuestro extraño protagonista en el barco. Que estaba sorprendentemente tranquilo y callado. Y que tenía el ojo completamente negro (lo achacó a que se había caído andando sobre las rocas pero esta versión no se sostiene). Parece ser que los lugareños acabaron dándole un pequeño aviso de lo que se debe y no hacer en esta isla.

Bueno, muy triste espectáculo. Al día siguiente ya no nos reíamos demasiado, tan sólo recordábamos a este personaje con gran pena.

Sonríe y sé bueno. Don't be a fucking bastard, I would say. And behave, my friend, behave.